Mi día a día y mis pensamientos desde este precioso pueblo, gran desconocido en la geografía del País Vasco.
miércoles, 27 de enero de 2010
BUTRON
A menudo paso por delante de este castillo, y ayer ya no aguanté más y paré a fotografiarlo. No es un castillo de las Higlands, o alemán del afamado rey Loco, lo tenemos aquí cerquita y se llama Castillo de Butrón. Su arquitecto fue el Marqués de cubas (Francisco de Cubas), que entre otras obras tiene también en su haber la Universidad de Deusto en Bilbao, o la Catedral de la Almudena en Madrid.
La forma originaria del Castillo era una antigua torre similar a la del castillo de Muñatones de Muskiz cuya foto adjunto (sacada de Wikipedia)
La historia del castillo de Butrón, uno de los parajes más idílicos de Bizkaia es la siguiente:
Extraido de http://www.castillosnet.org/programs/castillosnet.php?tip=inf&dat=vizcaya/BI-CAS-002
"La historia de este castillo, que parece sacado de un cuento de hadas, se remonta al siglo XI, fecha en la que se construyó una torre típicamente medieval sobre la antigua casa de los Butrón, fundada por el Capitán Gamíniz en el siglo VIII en la Anteiglesia de Gatika, sobre el peñascal de Ganzorri o Gantzurritz.
En el siglo XIV la torre primitiva fue transformada en un castillo inexpugnable. Sobre sus muros flotó siempre el temido pendón de los Butrones, cabezas del bando Oñacino, los caudillos más famosos de la comarca y los más fuertes y pendencieros banderizos del País.
Su evolución viene seguida de toda una serie de leyendas que, unidas a la realidad, tienen como protagonistas las luchas entre dos familias de nobles, los Gamboinos, que eran los dueños del castillo, y los Oñacinos.
En el siglo XIX su primitiva forma medieval fue alterada. El Marqués de Torrecilla, don Narciso de Salabert y Pinedo, último propietario de las ruinas de Butrón, con las rentas que le producían los caseríos que poseía en Bizkaia, mandó reconstruir el castillo con un estilo exótico, similar a los que en Baviera levantó el romántico y desgraciado rey Luis de Baviera. El castillo fue planeado por el Marqués de Cubas, inspirado en formas góticas, nórdicas y fantásticas, inventándose almenas, cubos y ventanas. El maestro de obras fue don Nicomedes de Eguiluz y de la decoración escultórica se encargo Adolfo de Areizaga. La lenta reconstrucción, limitada a los requeridos ingresos de las rentas, comenzó en el siglo XIX y terminó a principios del siglo XX, en tiempos de don Andrés Avelino de Salabert y Arteaga, Marqués de Torrecilla. Después de éste, el castillo pasó a los Duques de Medinacelli y luego a la Duquesa de Cardona."
Este rincón vizcaíno se nos presenta así según nos acercamos. ¿No es de cuento?
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